JUAN EL BAUTISTA, EL MAESTRO DE JESUS





Por Javier Garin.





           Cada vez hay menos resistencia entre los estudiosos del "Jesús histórico" a considerar a Juan el Bautista el maestro, iniciador o guía de Jesús
           Toda aseveración al respecto pertenece al terreno de las hipótesis incomprobables. Sin embargo, hasta los propios Evangelios, que se esfuerzan por enfatizar que Jesús no tuvo maestros y que Juan el Bautista sólo fue un anunciador -la voz que clama en el desierto y prepara el camino del Mesías-, brindan indicios al respecto.
        Dijimos en otra nota que Jesús, más que proponerse crear una nueva religión, fue el principal predicador e inspirador de una quinta secta judía, que se diferenciaba de los saduceos sacerdotales y opulentos, los fariseos estrictos, los esenios consagrados a la pureza y la adoración de Dios y los zelotes extremistas.Consideramos también que posiblemente seguía en esto los pasos de Juan el Bautista: figura mística y misteriosa que es reivindicada como profeta por varias religiones, y que cuenta con seguidores no cristianos hasta el presente.
          Los discípulos de Juan son mencionados varias veces en los Evangelios como un grupo separado a los discípulos de Jesús, grupo que siguió existiendo en paralelo al desarrollo del cristianismo primitivo. 
           En "Hechos de los Apóstoles, capitulo 18, 24, al capítulo 19, 7, se relata el encuentro de Pablo en Efeso con seguidores de Juan el Bautista, a quienes convierte al cristianismo luego de explicarles que Juan anunció a Jesús, operación en la que Pablo continúa el molde proselitista de los Evangelios, vale decir, la  utilización del prestigio de Juan el Bautista favor de la nueva fe cristiana 
              Aunque minoritaria, esta secta aún perdura, haciendo sus liturgias en un dialecto arameo y practicando el bautismo de Juan. Se conocen como "mandeos" o "sabianos",  piensan que el Mesías fue Juan el Bautista y no Jesús, y que Jesús fue un traidor al formar su propia secta y abandonar al Maestro y debido a ello fue castigado por Dios con la crucifixion. Había setenta mil mandeos en Iraq antes de la guerra en que fueron diezmados, asesinados y perseguidos por los islamistas extremistas.
           Aunque hasta en el Corán se refieren tradiciones sobre la vida de Juan el Bautista, las mismas son tardías y están separadas por siglos de los hechos. También las tradiciones emanadas de evangelios apócrifos y de los Padres de la Iglesia, aunque pueden servir de indicio, son demasiado lejanas en el tiempo. Las principales fuentes de información sobre esta singular personalidad y su prédica dimanan de los Evangelios canónicos, instrumentos fundantes de la propaganda religiosa cristiana (y por tanto teñidos de proselitismo), y del neutral historiador judío Flavio Josefo. Comenzaremos por este último, por ser la única fuente extra-neotestamentaria.

JUAN EL BAUTISTA SEGUN FLAVIO JOSEFO

              El personaje es abordado por el insigne historiador en el Capítulo V de las "Antigüedades Judías", parágrafos 1 y 2, al tratar de la guerra que intenta hacer Herodes Antipas -descendiente poco digno de Herodes el Grande- al rey Aretas, su suegro, del vecino reino de Petra, actual territorio de Jordania. 
            Recordemos que para entonces el reino del difunto Herodes el Grande se encontraba dividido entre sus cuatro hijos, gobernantes títeres de los romanos, siendo Herodes Antipas el mandamás o "tetrarca" de los territorios de Galilea y Perea.
            Relata que surgieron disensiones entre Aretas, el rey de Petra y Herodes Antipas, porque éste último, casado con su hija, planeaba repudiarla para casarse con Herodías, la mujer de uno de sus hermanos que había conocido en Roma y de la cual quedó irresistiblemente prendado. La esposa de Herodes Antipas conoció esos planes y se dirigió con pretextos a la fortaleza de Maquero, o Maqueronte, "que se encuentra en los límites del territorio de Herodes y Aretas, sin que él sospechara sus propósitos".
               Esta fortaleza jugará un papel importante en la historia de Juan el Bautista, ya que es el sitio donde será encarcelado y ejecutado. Se encuentra ubicada al este del Mar Muerto (actual el-Mekawar), y fue construida por Alejandro Janeo (103-76 a.C.), destruida por el jefe romano Gabinio (57 a.C.) y reconstruida por Herodes el Grande (37- 4 a.C.), debido a la estimación que el rey tenía por las cercanas fuentes termales de Calirroe (Uadi Zerka Main).
              Desde ese lugar la mujer de Herodes logró escapar con sigilo a Arabia "para llegar cuanto antes a presencia de su padre, y descubrirle las intenciones de Herodes. Aretas buscó un pretexto de hostilidad a propósito de las fronteras del territorio de Gamala. Los dos reunieron sus ejércitos con fines bélicos y enviaron a sus generales. Iniciadas las hostilidades, todo el ejército de Herodes fué vencido y muerto, pues fué traicionado por algunos prófugos". 
            Herodes se había confiado demasiado en la protección del emperador Tiberio y por eso se arriesgó a enfrentar a un ejército que lo doblaba en tropas y estaba muy bien preparado. Petra era considerada una fortaleza inexpugnable y los romanos tardarían más de un siglo en doblegarla a su poder.
           En el parágrafo 2, Flavio Josefo cuenta: "Algunos judíos creyeron que el ejército de Herodes había perecido por la ira de Dios, sufriendo el condigno castigo por haber muerto a Juan, llamado el Bautista. Herodes lo hizo matar, a pesar de ser un hombre justo que predicaba la práctica de la virtud, incitando a vivir con justicia mutua y con piedad hacia Dios, para así poder recibir el bautismo. Era con esta condición que Dios consideraba agradable el bautismo; se servían de él no para hacerse perdonar ciertas faltas, sino para purificar el cuerpo, con tal que previamente el alma hubiera sido purificada por la rectitud. Hombres de todos lados se habían reunido con él, pues se entusiasmaban al oírlo hablar. Sin embargo, Herodes, temeroso de que su gran autoridad indujera a los súbditos a rebelarse, pues el pueblo parecía estar dispuesto a seguir sus consejos, consideró más seguro, antes de que surgiera alguna novedad, quitarlo de en medio, de lo contrario quizá tendría que arrepentirse más tarde, si se produjera alguna conjuración. Es así como por estas sospechas de Herodes fué encarcelado y enviado a la fortaleza de Maquero, de la que hemos hablado antes, y allí fué muerto. Los judíos creían que en venganza de su muerte, fué derrotado el ejército de Herodes, queriendo Dios castigarlo."
             Con su habitual concisión, Flavio Josefo nos señala tres cuestiones de interés para nuestro estudio:
1) la enorme popularidad e influencia de Juan el Bautista. Aunque su acción se desarrollaba en el desierto, el pueblo concurría a verlo y oírlo desde "todos lados" y "parecía estar dispuesto a seguir sus consejos", lo que despertó la paranoia preventiva del inseguro Herodes, gobernante no querido. La simpatía popular por Juan, considerado un "hombre justo" hizo que los judíos creyeran la derrota de Herodes un castigo divino. 
2) aspectos de su predicación: Se nos informa que "predicaba la práctica de la virtud, incitando a vivir con justicia mutua y con piedad hacia Dios", y que de esta manera los creyentes se hacían dignos para recibir el bautismo, que él impartía. Agregaba que este ritual no tenía por finalidad el perdón de los pecados sino la purificación del cuerpo, previa purificación del alma mediante la práctica de la rectitud. Aunque la descripción de Flavio Josefo es imprecisa, deja en claro que éste no era un ritual instantáneo sino que requería una preparación. 
3)Juan no se limitaba a bautizar sino que impartía enseñanzas,y posiblemente (aunque no lo dice en forma expresa) tenía también discípulos, deducción ésta última corroborada por varios pasajes de los Evangelios.
            Es preciso retener estos aspectos porque Flavio Josefo actúa en este caso como testigo imparcial, al no ser cristiano. Su narración sobre Juan el Bautista es una confirmación indirecta de la existencia histórica de Jesús, corroborando parcialmente lo afirmado en los Evangelios. Los especialistas coinciden en que se trata de un texto auténtico y no adulterado por interpolaciones cristianas posteriores.
             Resulta significativo que Flavio Josefo dedique muchísimo más espacio a referir la carrera de Juan el Bautista que la de Jesús, a quien sólo menciona incidentalmente en dos párrafos -el "testimonio flaviano"-- sin darle mucha importancia.

JUAN EL BAUTISTA EN LOS EVANGELIOS

                 Si fuera cierta la hipótesis de la mayoría de los estudiosos de que es Marcos y no Mateo el evangelio más antiguo -y modelo de los otros dos sinópticos-, conviene que veamos qué nos cuenta Marcos y qué agregan los otros evangelistas.

PRESENTACION EN MARCOS

                 Este Evangelio comienza su relato, precisamente, con Juan el Bautista, que es también el comienzo del ministerio de Jesús:
           Principio del evangelio de Jesucristo, el Hijo de Dios. 
Como está escrito en el profeta Isaías:
«Yo envío a mi mensajero delante de ti,
El cual preparará tu camino.
Una voz clama en el desierto:
“Preparen el camino del Señor;
Enderecen sus sendas.”»
                              Marcos no hace una cita textual sino una compilación de frases tomada de Isaías (segun los especialistas, el "segundo Isaías"), Malaquías y Éxodo, con la doble finalidad propagandística de presentar a Juan y a Jesús cumpliendo una supuesta profecía y al primero como mero anunciador subordinado al segundo en el plan de Dios.  
Juan se presentó en el desierto, y bautizaba y proclamaba el bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados. 
Toda la gente de la provincia de Judea y de Jerusalén acudía a él, y allí en el río Jordán confesaban sus pecados, y Juan los bautizaba. 
La ropa de Juan era de pelo de camello, alrededor de la cintura llevaba un cinto de cuero, y se alimentaba de langostas y miel silvestre.             
                 
Al predicar, Juan decía: «Después de mí viene uno más poderoso que yo. ¡Yo no soy digno de inclinarme ante él para desatarle la correa de su calzado! 
A ustedes yo los he bautizado con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo.» 
           Los versículos 7 y 8, tienen como finalidad insistir en esa idea que los cristianos consideraban indispensable que quedara muy clara: Juan era el precursor y anunciador de Jesús. 
9Por esos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. 
10 En cuanto Jesús salió del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu descendía sobre él como una paloma. 
11 Y desde los cielos se oyó una voz que decía: «Tú eres mi Hijo amado, en quien me complazco.»

RAREZA TEOLOGICA DEL BAUTISMO DE JESÚS. INDICIOS EN LA PROPAGANDA CRISTIANA

                      Estos versículos presentaron de entrada un problema para la primitiva teología cristiana. Si Jesús era el Hijo de Dios y el Mesías, libre de pecado, ¿por qué debía bautizarse? Si el bautismo de Juan era "para perdón de los pecados", ¿qué pecados tenía Jesús? Esta contradicción no es explicada en Marcos, y tampoco logra ser resuelta en los otros Evangelios. Los estudiosos coinciden que esta dificultad refuerza que el bautismo de Jesús por Juan fue real. 
         
          Es fácil advertir en esta forma de presentar a Juan la necesidad de los primeros cristianos de explicar que Jesús no se encuentra subordinado a él sino que es su superior. Se advierte también que, con ese objeto, los evangelistas bien podrían haber suprimido toda referencia a Juan, como dejaron en la oscuridad los años formativos de Jesús, pero que consideraron importante aprovechar el ascendiente y prestigio de Juan en el pueblo en beneficio de la aceptación de Jesús como el Mesías.
        Este esfuerzo y esta insistencia son otros tantos indicios de que la realidad histórica que se quiere acomodar a los fines del proselitismo cristiano debió ser distinta, y que efectivamente Juan el Bautista debió ocupar en algun momento la jefatura de la naciente secta, aunque más no fuera por su ascendiente popular y su precedencia en el tiempo, hasta que Jesús decide separarse de su maestro y formar su propia rama del movimiento llevando consigo a varios de los discípulos del Bautista, como veremos en el cuarto evangelio. 
         Nótese que no es sino hasta el Evangelio de Juan que se nos dice que los primeros discípulos de Jesús fueron extraídos del movimiento del Bautista, situación que los evangelios sinópticos habían preferido omitir.

LA IMPORTANCIA DEL DESIERTO PARA JUAN Y JESUS

En los versículos siguientes, Marcos nos cuenta que el Espíritu llevó a Jesús al desierto, 
"y allí fue puesto a prueba por Satanás durante cuarenta días. Estaba entre las fieras, y los ángeles lo servían." Y agrega:
14 Después de que Juan fue encarcelado, Jesús fue a Galilea para proclamar el evangelio del reino de Dios. 
15 Decía: «El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepiéntanse, y crean en el evangelio!»
         A continuación relata cómo convoca en el mar de Galilea a sus primeros discípulos.
            Marcos aporta tambien algunos elementos de la predicación de Juan, coincidente con la posterior de Jesús:
a- Bautizaba y predicaba el arrepentimiento para el perdón de los pecados. Recordemos que Flavio Josefo sostenía que el bautismo de Juan no era para perdonar los pecados sino para purificar el cuerpo. En este punto es posible que sea Marcos quien tiene razón. Se trasluce asimismo un aspecto vinculado a la mirada escatológica que los especialistas atribuyen a Juan, emparentada con la de distintos círculos judíos que creían próximo el fin de los tiempos, prédica que recogerá y ampliará Jesús, como aparece en el versículo 15.
b-Su acción religiosa estaba estrechamente vinculada al desierto. En la antigua Israel el desierto representaba un escenario prístino, donde el hombre podía retirarse en soledad para volver a sus raíces y conectar con la divinidad. El desierto era el origen, de dónde habían llegado los primeros patriarcas. Y la travesía por el desierto por parte de Moisés y su pueblo elegido representaba a la vez una prueba y una preparación.
           Juan el Bautista es descripto por Marcos como un asceta que ha elegido el desierto intencionadamente, y su frugalidad, atuendo y pobreza remiten a los antiguos nazireos, varones santos consagrados a la glorificación de Dios, y a la figura del profeta Elías, con quien se  busca emparentar. Algunos autores lo definen como vegetariano. Así, Robert Eisenman, en su libro sobre "Santiago, el hermano de Jesús (1997), escribe: "Juan (a diferencia de Jesús) era rechabita o nazarita y vegetariano" (p. 240). Agrega la opinión de que Juan comía algarrobas y cita a Epifanio, quien, basado en el denominado  Evangelio de los ebionitas, afirma que Juan comía "miel silvrestre" y tortas vegetales empapadas en aceite (p. 264), y mas adelante expresa:  "la alimentación [de Juan] era de tallos, raíces y frutos, al igual que la de Santiago y de otros nazaritas y recabitas, que eran vegetarianos" (p. 403).
            No es casual que Marcos continúe su relato con el retiro de Jesús al desierto, que es también un acto de preparación y consagración espiritual, por cuarenta días y cuarenta noches, en remisión simbólica a la travesía de cuarenta años de Moisés. Sobre este retiro espiritual e iniciático de Jesús, como luego veremos, nada nos dice el Evangelio de Juan, que lo omite por completo.
            Sobre el aprendizaje religioso de Juan sólo existen conjeturas que lo vinculan con los esenios por proximidad geográfica, la práctica del ascetismo, las inmersiones rituales (no propiamente bautismos) y lejanas concordancias doctrinarias con las Reglas disciplinarias. Benedcito XVI piensa que Juan y Jesús fueron cercanos a los esenios y que posiblemente el primero vivió en la comunidad de Qumran, donde habría recibido en parte su formación religiosa, aunque todo es pura conjetura. Otros autores niegan todo vínculo y señalan que los qumranitas no hacían proselitismo ni predicaban.
            A partir del retiro espiritual de Jesús al desierto, empiezan a diverger los caminos de Juan y de aquél. Juan predicaba y bautizaba en el desierto, y la gente de las ciudades viene a él. Jesús deja atrás el desierto para ir a predicar a aldeas y pueblos y mezclarse con la gente, siendo objeto de reproches por parte de los fariseos que censuran su costumbre de confraternizar con publicanos y pecadores, y llevando una vida no reacia a la comida y la bebida, dando lugar a que lo motejen de "glotón y borracho" (Mt 11:19) en vez de continuar el programa de aislamiento purificador y ascético de Juan.

LA MUERTE DE JUAN SEGUN MARCOS

     Más adelante (Mr 6:14-29), Marcos refiere la muerte de Juan, como disgresión aclaratoria para explicar el interés de Herodes Antipas por Jesús. Refiere que "oyó el rey Herodes la fama de Jesús, porque su nombre se había hecho notorio; y dijo: Juan el Bautista ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes.
          (Adviértase que indirectamente se parece reconocer aquí a Juan un poder sanador, ahora transferido a Jesús).
           Afirma que algunos lo identificaban con Elías , y "otros decían: Es un profeta, o alguno de los profetas", mientras que  el propio Herodes pensaba :"Este es Juan, el que yo decapité, que ha resucitado de los muertos.
          Es en este punto donde Marcos pasa a referir la historia de la muerte de Juan, prendido y encadenado por orden de Herodes "por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; pues la había tomado por mujer. (Marcos se confunde de hermano, pues no fue Felipe el primer marido de Herodías). Porque Juan decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano. Pero Herodías le acechaba, y deseaba matarle, y no podía; porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era varón justo y santo, y le guardaba a salvo; y oyéndole, se quedaba muy perplejo, pero le escuchaba de buena gana." Ocurre entonces la famosa escena del cumpleaños de Herodes, en el que la hija de Herodías "danzó, y agradó a Herodes y a los que estaban con él a la mesa; y el rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré (...), hasta la mitad de mi reino." Instigada por Herodías, la joven pide la cabeza de Juan en un plato, petición que Herodes recibe con disgusto pero a causa del juramento termina por cumplir haciendo decapiutar a Juan en ese mismo instante. Agrega Marco que sus discípulos "tomaron su cuerpo, y lo pusieron en un sepulcro."
               La hija de Herodías es identificada como Salomé por Flavio Josefo. La más que probable motivación política de Herodes Antipas para eliminar a Juan es reemplazada por una intriga palaciega a causa del reproche de Juan a la vida privada del rey.
               Herodes aparece aquí como un admirador de Juan (lo cual indica una vez más el gran ascendiente del Bautista, cuya palabra era oída y atendida en el palacio real), y actúa manipulado por su bella esposa y no por motivos políticos. 
               La imagen de Juan se acerca en esta versión a la de un profeta clásico que apostrofa a los reyes y gobernantes, subrayando su identificación con Elías.

INNOVACIONES DE MATEO. SIMILITUD DE LA PRÉDICA ESCATOLÓGICA DE JUAN Y JESUS

                 El Evangelio de Mateo no parte de Juan sino de los orígenes de Jesús, 
Al narrar la predicación del Bautista, le atribuye las mismas palabras que antes Marcos había puesto en boca de Jesús: 
 "En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, 2 y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado." 
       Se refuerza así el vínculo entre la predicación escatológica de uno y otro. Pronto veremos que Mateo atribuye tambien a Juan otras prédicas características de Jesús.
              A continuación Mateo reproduce abreviada la cita de Isaías.
         Vuelve a describir a Juan con las vestiduras y costumbres de Elías, y agrega con mayor precisión que su auditorio provenía de "Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán" donde eran bautizados "confesando sus pecados".
         Mateo refuerza la identificación con Jesús, `pues muestra a Juan confrontando directamente con fariseos y saduceos con las mismas palabras e idéntico discurso escatológico:
"7 Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?
 8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, 
9 y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. 
          Sobre este punto, se pueden inferir dos hipótesis no excluyentes: 1) Mateo deja escapar, contra todos los intentos por minimizar a Juan, que la prédica de Jesús se inspiraba o continuaba la de Juan; 2) el ataque a los fariseos y saduceos pudo haber sido incluido para reforzar la crítica a tales sectores en el tiempo en que el evangelio de Mateo fue confeccionado, en que se profundizaba la competencia de los primitivos cristianos con los judíos de las sectas restantes.
         Continúa reiterando que Juan reconoce que él bautiza con agua "para arrepentimiento" pero que vendrá otro más poderoso que lo hará con Espíritu Santo y fuego.
           La escena del pedido de bautismo de Jesús sigue el molde Marcos, pero haciendo aún más patente la subordinación de Juan a un rol auxiliar: 
 "14Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?
 15Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia."
        Estas enigmáticas palabras y el motivo por el cual conviene que se haga así no son explicados. Continúa la escena del cielo que se abre y el Espíritu de Dios que desciende como paloma y se oye la voz de los Cielos reafirmando que "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia", para que no quede la menor duda de que el elegido es Jesús.
            Prosigue Mateo: "12Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea. (...)17Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. 18Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores." No se menciona que Jesús haya tomado sus primeros discípulos entre los seguidores de Juan.

LA GLOTONERÍA DE LOS DISCÍPULOS DE JESÚS SEGÚN  LOS DISCÍPULOS DE JUAN 

                La siguiente referencia al Bautista se da en el contexto de un reproche que le dirigen los discípulos de Juan porque sus propios discípulos no siguen la  la vida ascética: " ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos frecuentemente, pero tus discípulos no ayunan?" Jesús justifica la glotonería de sus discípulos argumentando que no pueden tener luto los que están de bodas mientras el novio está con ello, y que vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán. Cuenta las parábolas del vestido nuevo que no debe unirse a lviejo y del vino nuevo que no debe llenar odres viejos

               Más adelante nos cuenta la muerte del Bautista en términos similares a Marcos, agregando que los discípulos de Juan, una vez que lo hubieron enterrado, "fueron y se lo contaron a Jesús". La noticia debió afectarlo profundamente, ya que nos dice:  "Al oírlo, Jesús se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado" Las multitudes lo siguieron y Jesús se compadeció de ellas, y multiplicó los panes y los peces.


EN LUCAS: JUAN Y JESUS RESULTAN SER PARIENTES


 El Evangelio de Lucas refiere un supuesto vínculo familiar entre Jesús y Juan. María e Isabel, sus respectivas madres eran parientas, y ambas resultaron embarazadas por escasos meses de diferencia. Nos cuenta que María visitó a Isabel en "una ciudad ubicada en los cerros de Judea", y al oír Isabel su saludo, "el niño (Juan) dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en alta voz: «¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!" Tambien nos informa que el padre de Juan era Zacarías, quien fue sacerdote cuando Herodes (el grande) reinaba en Judea; "pertenecía al grupo sacerdotal de Abías" e Isabel era también descendiente de una familia de sacerdotes. "Ambos eran personas muy cumplidoras a los ojos de Dios y se esmeraban en practicar todos los mandamientos y leyes del Señor", nos dice. Además cuenta la fabuilosa escena en que Zacarías es informado por un ángel de que será padre "mientras Zacarías y los otros sacerdotes de su grupo estaban oficiando ante el Señor" y le tocó en suerte "entrar en el Santuario del Señor para ofrecer el incienso."


LUCAS DATA EL COMIENZO DEL MINISTERIO DE JUAN Y JESUS


            Lucas nos brinda una datación  relativamente exacta del comienzo de la predicación de Juan y de Jesús (aunque presenta problemas interpretativos, dando un margen aproximado de error de dos años): "1 En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de la región de Iturea y Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia, 2 durante el sumo sacerdocio de Anása y Caifásb, vino la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

3 Y él fue por toda la región contigua al Jordán, predicando un bautismo de arrepentimiento para el perdón de los pecados;

              Suyrgen dudas en cuanto a la brevedad del ministerio del Bautista, que llevan a pensar que debió haber comenzado el mismo mucho antes de su muerte para ganar tanto  ascendiente sobre las masas.


LUCAS ADICIONA CONTENIDO A LA PREDICA DE JUAN APROXIMÁNDOLO AÚN MÁS A JESÚS


           Lucas refiere que Juan increpaba a quienes concurrían a recibir el bautismo y los exhortaba a la caridad y la comunión de bienes: "El que tiene dos túnicas, comparta con el que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo".

Consultado por los recaudadores de impuestos, despreciados por los fariseos y odiados por el pueblo, no los rechaza, anticipando así el proceder de Jesús, sino que se limita a aconsejarles que no se abusen de su poder: "No exijáis más de lo que se os ha ordenado." Algo similar aconseja a los soldados que trabajaban al servicio de los poderosos: "A nadie extorsionéis, ni a nadie acuséis falsamente, y contentaos con vuestro salario".

      Luego señala que el pueblo estaba a la expectativa y preguntaba si no sería el Cristo, y que Juan se vio obligado a desengañarlos para que esperen a otro más grande que él. Agrega que "con muchas otras exhortaciones Juan anunciaba las buenas nuevas al pueblo", poniendo en evidencia que Juan dirigía un movimiento de opinión con doctrinas bastante claras.


       Mantiene el bautismo de Jesús, y más adelante relata la escena de los reproches de los discípulos de Juan por la falta de oración y de ayuno de los díscípulos de Jesús.


LOS MENSAJEROS DE JUAN


            Agrega una escena en la cual los Juan envía a dos de sus discípulos a preguntar a Jesús: "¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro?" Averiguación que resulta extraña y contradictoria luego de que el Espíritu Santo en forma de paloma proclamara a Jesus su hijo amado y que  el propio Juan reconociera que él no era digno ni de atarle el calzado. Jesús, luego de realizar múltiples curaciones, milagros y exorcismos, les responde indirectamente. "Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelio".


            Lucas relata : "Cuando los mensajeros de Juan se fueron, Jesús comenzó a hablar a las multitudes acerca de Juan: ¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Mas, ¿qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido con ropas finas? Mirad, los que visten con esplendor y viven en deleites están en los palacios de los reyes.  Pero, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, os digo, y uno que es más que un profeta. Este es aquel de quien está escrito: “He aqui, yo envio mi mensajero delante de tu faz, quien preparará tu camino delante de ti.Os digo que entre los nacidos de mujer, no hay nadie mayor que Juan; sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él. Cuando todo el pueblo y los recaudadores de impuestos le oyeron, reconocieron la justiciaa de Dios, siendo bautizadosb con el bautismo de Juan.Pero los fariseos y los intérpretes de la ley rechazaron los propósitos de Dios para con ellos, al no ser bautizados por Juan. ¿A qué, entonces, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes? Son semejantes a los muchachos que se sientan en la plaza y se llaman unos a otros, y dicen: “Os tocamos la flauta, y no bailasteis; entonamos endechas, y no llorasteis.” Porque ha venido Juan el Bautista, que no come pan, ni bebe vino, y vosotros decís: “Tiene un demonio.” Ha venido el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: “Mirad, un hombre glotón y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores.”

         Este párrafo pone en boca del propio Jesús la definición de la misión de Juan como su anunciador, señala las diferencias entre el ministerio ascético de Juan y el mundano de Jesús, los emparenta en el mensaje fuertemente y señala que ambos, cada uno en su estilo, han sido igualmente rechazados por fariseos y doctores de la ley, uno por loco y otro por glotón y borracho.


NOVEDADES EN EL CUARTO EVANGELIO: LOS PRIMEROS DISCÍPULOS DE JESÚS RESULTARON EXTRAÍDOS DEL MOVIMIENTO DEL BAUTISTA 


           El Evangelio de Juan difiere como siempre de los otros pero atribuye a Juan haber confesado públicamente que él no era el Cristo, ni Elías ni el profeta, sólo el anunciador y  "la voz que clama en el desierto". Agrega un dato de precisión geográfica: "Estas cosas sucedieron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando". Refiere que "al día siguiente vio a Jesús que venía hacia él, y dijo: He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo", interpretación teológica posterior que se pone en boca del Bautista. Tambien atribuye a este haber dado testimonio de la visión de la paloma: "Y yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: “Aquel sobre quien veas al Espíritu descender y posarse sobre El, éste es el que bautiza en el Espíritu Santo.” Esta versión pretende que antes de esto Juan no conocía a Jesús, pese a que eran parientes, pero no tiene otra finalidad que negar toda sospecha sobre que Juan pudiera haber sido el maestro de Jesús. 

            Entre los datos de fundamental importancia que nos proporciona Juan y que han sido omitidos cuidadosamente en los otros Evangelios figura el hecho de que los primeros discípulos de Jesús fueron tomados del grupo de seguidores cercanos de Juan:


"Al día siguiente, Juan estaba otra vez allí con dos de sus discípulos, y vio a Jesús que pasaba, y dijo: "He ahí el Cordero de Dios".Y los dos discípulos le oyeron hablar, y siguieron a Jesús. Jesús se volvió, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: Rabí (que traducido quiere decir, Maestro), ¿dónde te hospedas? El les dijo: Venid y veréis". Nos aclara que "uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús era Andrés, hermano de Simón Pedro. Él encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido quiere decir, Cristo). Entonces lo trajo a Jesús. Jesús mirándolo, dijo: Tú eres Simón, hijo de Juan; tú serás llamado Cefas (que quiere decir: Pedro)." 

        Recuérdese que en la versión de Marcos a Pedro y Andrés Jesús los recluta en el mar de Galilea y no en el Jordán entre los discípulos del Bautista.

        Es recién al otro día que Jesús "se propuso salir para Galilea, y encontró a Felipe, y le dijo: Sígueme. Felipe era de Betsaida, de la ciudad de Andrés y de Pedro". Luego, por intermedio de éste, recluta a Natanael. Felipe le dijo: "Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y también los profetas, a Jesús de Nazaret, el hijo de José. Y Natanael le dijo: ¿Puede algo bueno salir de Nazaret?". La incredulidad de Natanael cede rápidamente al conocer a Jesús.  

        De modo que, según Juan, al menos los primeros cuatro  discípulos de Jesús fueron seguidores del Bautista y que tienen relaciones de vecindad o provienen de regiones cercanas.


¿COMPETENCIA DE BAUTISMOS? ¿DOS RAMAS DE UN MISMO MOVIMIENTO?


  Juan nos cuenta que Jesús estuvo en Judea predicando y bautizando mucho antes de su fatal viaje a Jerusalén y que bautizaba al mismo tiempo que el Bautista lo hacía en "Enón, cerca de Salim". "Surgió entonces una discusión entre los discípulos de Juan y un judío acerca de la purificación. Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien diste testimonio, está bautizando y todos van a El." A lo que Juan responde que "el que tiene la novia es el novio, pero el amigo del novio, que está allí y le oye, se alegra en gran manera con la voz del novio. Y por eso, este gozo mío se ha completado. Es necesario que El crezca, y que yo disminuya." Juan asume su papel subalterno y deja paso a Jesús.


CONCLUSIÓN


         La existencia histórica de Juan el Bautista está incluso mejor atestiguada que la de Jesús por el hecho de que el párrafo de Flavio Josefo es imparcial e indubitable, y los evangelistas no pueden dejar de mencionarlo, aunque con cierta incomodidad y dificultades para explicar los motivos por los cuales Jesús se bautizó y otros aspectos que resultan cuando menos problemáticos, lo cual no impidió que hablaran de Juan, evidenciando que su figura era demasiado importante para ser ocultada y el vínculo con Jesús demasiado conocido por el primer auditorio como para pasarlo por alto.

          Todas estas citas, leyendo entre líneas la intención de los envagelistas de exaltar a Jesús y restar importancia a Juan el Bautista, permiten conjeturar que no es descaminada la tesis de que Juan realmente instruyó a Jesús en su prédica, la cual excedía con creces las cuestiones relativas al bautismo y consistía en una doctrina con cierto grado de complejidad y de coherencia interna, siendo notable la proximidad, por no decir identidad, entre las enseñanzas de Juan y las de Jesús. 

          Finalmente, el testimonio del cuarto Evangelio pone de resalto que hasta los primeros discípulos de Jesús provenían, al menos inicialmente. del movimiento del Bautista, por lo que llamó la antención de algunos judios, que lo percibieron como un desprendimiento y una competencia entre dos ramas de un mismo movimiento. La frase relativa al crecimiento y la disminución intenta desbaratar esa percepción (pero no hace sino confirmar la sospecha histórica) al presentar a Juan consintiendo y aceptando que quien fuera su discipulo se convierta ahora en Maestro.


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