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EL PROMONTORIO DE PUERTO MARINO. Por Javier Garin.

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Por Javier Garin A noche tuve un poco de fiebre y me asaltaron varios sueños raros, entre ellos este que convertí en relato:               Los locales lo llamaban “puerto marino” pero no era en verdad un puerto y ninguna embarcación podía acercarse a aquel escarpado promontorio que caía a pico sobre una entrada de mar erizada de rocas. Un caminito unía aquel sitio desapacible, bañado por un mar furioso, con la aldea, situada más abajo, en el verdadero puerto, que no era marino sino fluvial, porque se abría sobre el estuario del rio y desembocaba en el mar abierto luego de un tramo de fangosas aguas dulces. Allí sí había embarcaciones pequeñas que zarpaban de madrugada vacías y retornaban henchidas de peces, cuando había buena pesca, aunque también, durante largos periodos de escasez, podía suceder que a duras penas capturaran lo suficiente para que el pueblo no muriese de hambre. Decían entonces que el Espíritu del Mar estaba enojado y se resignaban a vivir en el límite de subsistencia

VARADOS EN LA PATAGONIA. DIARIO DE UN CAUTIVERIO, por Javier Garin

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  por Javier Garin BITÁCORA DE SILVINA EN TRES MESETAS 21 de enero Ya estamos volviendo, son las 10 am y desayunamos muy bien en la carpa junto al río Las Vueltas. El auto anda con fallas, Dani dice que patina el embrague. Ahora no tengo señal, así que escribo en el block de notas del celular. Cuando pueda voy a subirlo a internet junto con las fotos. La Patagonia es más linda de lo que había imaginado! Dani, te amo, mi bombón de chocolate con miel y almendras! 21 de enero, más tarde. Garrón. El embrague patina cada vez más en las subidas. Hay varios tramos de cuesta. El paisaje es muy desolado y yo no sé si vamos bien. Qué pasa si nos llegamos a quedar en esta soledad? No se ve una casa, agua, nada. Este camino es de ripio y yo creo que mi amor se equivocó porque vi un cartel que indicaba otra dirección. Pero cómo se lo digo al cabeza dura? Sólo espero que no pase nada con el auto. 21 de enero, más tarde No se puede creer. Pasó nomás. Vamos por partes. Veníamos bajando una cuesta haci

EL IMPREVISTO AMOR DEL FLACO SPINETTA. Por Javier Garin.

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Por Javier Garin. Spinetta sale a repartir paquetes todos los días. Es el astro veterano de la firma de mensajería Flash BA. Envío rápido y seguro. Podría haber dejado la moto hace rato para trabajar en las oficinas, tal vez ser gerente, pero él quiere estar en la calle. Disfruta la calle, el tránsito, los bocinazos, esquivar vehículos y peatones. En veinte años, jamás tuvo un accidente. En el ambiente motoquero es una celebridad. Una celebridad muda, ya que no habla, no da opiniones, no discute. Sólo anda en moto. En las reuniones de motoqueros se mantiene en un rincón tomando cerveza, y a lo sumo sonríe, pero no dice nada. La conoció a Laurita, hace cinco años. En esa época ella se parecía aún más a la Cantilo joven. De hecho, trabó conversación con ella, en ese bar pedorro de motoqueros y roqueros y con esa horrible banda heavy en el escenario, diciéndole: -Te parecés a Fabiana Cantilo, ¿te dijeron? -Sí pelotudo. Y vos a Spinetta. -Bueno, a mí me dicen Spinetta. -A mi me dicen Fabi

LA ENAMORADA DEL ARROYO (CUENTO DE LUZ MALA). Por Javier Garin.

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  Por Javier Garin 1      Anoche fuimos a la feria del otro pueblo, por los caminos de ripio, entre bosquecitos de eucaliptos y montes de talas y espinillos. Una media luna creciente ilustraba las colinas.  Vino en nuestro auto Susana, vecina de la colonia, nacida, criada y vivida aquí, viuda cercana a los setenta años. A ella le encanta ir a las ferias rurales.       Al pasar por el badén del arroyo cercano, Susana dijo:      -Acá es donde aparece la luz mala.      Reduje la velocidad y atravesamos el hilo de agua en silencio. Del lado derecho, en el remanso que se extiende como una pequeña laguna entre los árboles, imperaba una oscuridad total. Las frondas enmarañadas cerraban el paso a los rayos lunares. La sola idea de que una luz espectral pudiera aparecer en aquellas tinieblas resultaba inquietante. Apenas se oía el murmullo del agua.      Detrás de toda luz mala hay una historia. Pedí a Susana que nos la contara. Así supimos sobre la Enamorada del Arroyo. 2      Susana la conoci