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¿Alberto Fernandez fue realmente tan malo? Por Javier Garin.

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  Por Javier Garin                Antes de emprender una autocrítica sistemática del neoperonismo siglo XXI, conviene examinar sumariamente la denostada gestión de Alberto Fernandez, a quien nadie defiende excepto él mismo y un puñado de ex funcionarios, y que todos nos ponemos muy contentos de tener a mano para utilizar como chivo expiatorio ideal de la derrota. ¿Fue un presidente tan malo como lo describe La Nación en el editorial en que le endilga ser el “peor de la historia”, pasando por alto a una larga lista de trágicos dictadores y pésimos gobernantes como De la Rúa o Macri?                Sin duda no fue un óptimo gobierno, pues de lo contrario el peronismo no habría sido derrotado de manera tan dura. Pero no podemos obviar la seguidilla de adversidades que habrían empañado a cualquier gestión. La  pandemia de COVID, la inflación adicional externa generada por la guerra de Ucrania, los vencimientos de la deuda contraída por su impertérrito predecesor “aficionado a las rep

El peronismo luego del traspié electoral de 2023. Apuntes para su reconstruccion. Por Javier Garin.

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  Por Javier Garin. Historiador. Autor de “El último Perón”.   Se equivoca quien piense que el peronismo ha sido derrotado de manera ilevantable por una adversidad electoral, que sólo expresa un momento en la historia del país y del humor social. El peronismo puede estar golpeado, y aún en crisis, pero dista de haber sido aplastado y suprimido, como desearían sus enemigos. Desde su surgimiento, el peronismo se constituyó en un elemento permanente de la vida política y social argentina. Es una cultura política y un “movimiento”, como lo concibió su fundador. Nunca la organización partidaria llegó a ser la clave del fenómeno: siempre el “Partido” fue más bien una estructura organizada y sostenida por motivos legales, pero muy lejos de representar la articulación central del peronismo. En su momento el propio Perón definió a los trabajadores organizados como la “columna vertebral del movimiento”: la evolución del empleo y la ocupación en las últimas décadas -con los trabajadores

LA HISTORIA DE MI ABUELO CAMILO PARTE 3 - LLEGADA A BUENOS AIRES, ESPIRITISMO Y MALOS TRATOS, FUGA DEL HOGAR - Por Javier Garin

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  Por Javier Garin Al quedarse sola en Cuba, los días de mi bisabuela Pilar debieron ser difíciles, porque se hizo aficionada a la ginebra o al ron barato, al principio para relajarse y dormir, y luego a toda hora. A mi abuelo no le gustaba hablar de estas cosas. Me costó muchas horas de conversación en su humilde cuartito poder arrancarle el fragmentario relato de estos hechos oscuros de su madre, que yo ya conocía a través de mi propia madre, pero no con detalle. Mi abuelo se explayaba con comodidad al hablar de toda su vida, menos cuando le dirigía alguna pregunta precisa sobre sus padres, o sobre su infancia antes de los once años, edad en que escapó para siempre del hogar. En La Habana, mi abuelo siguió al cuidado de una nodriza hasta que Pilar terminó de amamantar al hijo del patrón, y entonces se le permitió llevarlo consigo e instalarse en una modestísima piecita de pensión. Ya era lo suficientemente crecido como para conservar algunos recuerdos del tiempo pasado junto a su

VARADOS EN LA PATAGONIA. DIARIO DE UN CAUTIVERIO, por Javier Garin

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  por Javier Garin BITÁCORA DE SILVINA EN TRES MESETAS 21 de enero Ya estamos volviendo, son las 10 am y desayunamos muy bien en la carpa junto al río Las Vueltas. El auto anda con fallas, Dani dice que patina el embrague. Ahora no tengo señal, así que escribo en el block de notas del celular. Cuando pueda voy a subirlo a internet junto con las fotos. La Patagonia es más linda de lo que había imaginado! Dani, te amo, mi bombón de chocolate con miel y almendras! 21 de enero, más tarde. Garrón. El embrague patina cada vez más en las subidas. Hay varios tramos de cuesta. El paisaje es muy desolado y yo no sé si vamos bien. Qué pasa si nos llegamos a quedar en esta soledad? No se ve una casa, agua, nada. Este camino es de ripio y yo creo que mi amor se equivocó porque vi un cartel que indicaba otra dirección. Pero cómo se lo digo al cabeza dura? Sólo espero que no pase nada con el auto. 21 de enero, más tarde No se puede creer. Pasó nomás. Vamos por partes. Veníamos bajando una cuesta haci