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BERNARDO MONTEAGUDO Y SU FORMACION REVOLUCIONARIA, por Javier Garin

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 PARRAFO EXTRAÍDO DEL LIBRO "EL DISCÍPULO DEL DIABLO, VIDA DE MONTEAGUDO", por Javier Garin. (...) Ese muchacho que arribaba a Chuquisaca había nacido y sido bautizado como Bernardo Monteagudo en el modesto pueblito de San Miguel del Tucumán, en las llamadas “provincias bajas” del Río de la Plata , un día de agosto de un año fuera de lo común: 1789. Como por un anticipo del destino, el nacimiento de quien sería luego un revolucionario temible y encarnizado, un jacobino implacable, había ocurrido en el mismo año en que se precipitaba, al otro lado del océano, la Revolución Francesa , la madre de las revoluciones modernas. Él mismo se complacería en identificarse con uno de los más frenéticos revolucionarios franceses: el joven y fogoso Saint Just. Su padre había sido un capitán de milicias español de nombre Miguel, veterano de la célebre campaña del Virrey Cevallos por la reconquista de la Colonia del Sacramento, hombre valiente y no del todo inculto, aunque carente de for

LA VEJEZ DE NUESTRA GATA, por Javier Garin.

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Por Javier Garin. Dicen los entendidos en ciencia gatuna que los gatos de la edad de la nuestra son "gatos superancianos", porque ya traspasaron con creces las barreras de su expectativa de vida.  Sabemos hace tiempo que ella está vieja, aunque hace heroicos esfuerzos por disimularlo. No lo oculta por coquetería sino por un sentido innato de dignidad. Ella intenta mantener a toda costa su orgulloso porte, el gesto imperial, la postura de Esfinge que contempla indiferente el devenir de los siglos sobre las arenas del desierto. Quienes no aman a los gatos no pueden comprender este rasgo de su carácter: el orgullo. Los gatos son orgullosos, y por eso no acuden desesperados a complacer a sus "amos", como hacen los perros. Ellos no tienen amo. Si se sienten heridos por el maltrato de sus compañeros humanos, simplemente se van, o dan vuelta la cara para simular indiferencia... aunque tengan su pequeño corazon gatuno destrozado... Cuando están por morir, no es raro que se

EL POETA, EL ALBATROS Y LA LOCURA, por Javier Garin

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      por Javier Garin      Leyendo en el mundo virtual unos versos muy bellos escritos por un interno del Borda, vino a mi memoria un recuerdo ya borroso de mi lejana juventud.      He hecho demasiadas cosas en mi vida, más de las que puedo o quiero recordar; y, entre ellas, colaboré como voluntario en algunos hospitales para enfermos mentales, junto a unos amigos, estudiantes como yo de derecho.      Nada tiene que ver el derecho con la psiquiatría, pero como la novia de uno de mis compañeros estudiaba psicología y la habían invitado a sumarse a una experiencia terapéutica novedosa (era a fines de la dictadura y comienzos de la democracia: había muchas "experiencias novedosas" entonces), ella nos invitó a todos. Y fuimos. Estudiantes idealistas al fin, nos incorporamos con entusiasmo a colaborar en el Borda y en un servicio de psiquiatría que funcionaba en el Hospital Fernández con pacientes internados y otros ambulatorios.      Entre los internos destacaba un

BORGES Y GILGAMESH EL INMORTAL, por Javier Garin

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por Javier Garin      “Que yo recuerde, mis trabajos empezaron en un jardín de Tebas Hekatómpylos, cuando Diocleciano era emperador. “      Así comienza el hermoso cuento de Borges “El inmortal” . El protagonista, un militar romano, decide salir de Egipto en busca del “río secreto que purifica de la muerte a los hombres” a cuya orillas se erige la Ciudad de los Inmortales. Lo encuentra y se vuelve inmortal y conoce por propia experiencia aquello que los filósofos le habían advertido: “ dilatar la vida de los hombres era dilatar su agonía y multiplicar el número de sus muertes” . Sin poder morir, el inmortal borgeano atravesó la historia como un espectro, de siglo en siglo, de país en país: “ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal”.      Este cuento es de 1947. En 1969, el dibujante y guionista Lucho Olivera crea la que sería, junto a Nippur de Lagash, tal vez la mejor y e